Reflexiones

Duelo sin respuesta

Versión en ingles: Unanswered pain

Versión en italiano: Dolore senza risposta

Tuvieron que pasar 15 días hasta que por fin pudimos enterrar a Carlos. El dolor, el duelo  y el sentimiento de perdida que nos deja es indescriptible . Pero la batalla no ha terminado. Ahora tenemos que seguir luchando para saber qué pasó y dónde están sus pertenencias…Porque nadie nos da respuestas.

Después de remover todo lo removible, de llamar a todas las puertas, conseguimos darle sepultura 15 días después de aquella fatídica llamada del 9 de Marzo , un día después de su muerte.

Llegó a Lugo de noche, bajo la nieve .

Y lo enterramos el 23 de Marzo, en un día en que la nieve, la lluvia torrencial y el sol estuvieron presentes. Siempre especial, hasta en su despedida.

Quiero daros las gracias a tod@s los que habéis estado a nuestro lado, a los que nos habéis dado soporte y ayuda. Los que nos habéis animado y los que habéis llorado con nosotros: familia, amigos, compañeros, jefes… Todos. Gracias. De corazón.

GRACIAS Ana y Melu de Ocaso Lugo. GRACIAS. Cuando estas roto por dentro, encontrarse a dos personas como vosotras; tan agradables, dulces y predispuestas ayudarnos en todo, no tenemos palabras para agradeceros cómo os habéis comportado con nosotros .Siempre con una sonrisa, con una palabra amable. Ayudándonos en todo. Gracias a las dos.

El duelo empieza ahora

Hasta ahora hemos vivido la primera parte del infierno: el impacto de la perdida, los dias de espera, la incertidumbre, el funeral…. Y cuando normalmente empiezas a aprender a vivir sin esa persona, a nosotros nos toca seguir tragándonos el dolor y seguir luchando… Luchando por saber qué pasó ( solo sabemos que fue un accidente de coche ) y luchar porque nos devuelvan sus pertenencias. Porque sí, a él nos lo devolvieron, pero sus cosas, las que llevaba consigo, su teléfono con sus ultimas fotos, sus inconfundibles gafas de aviador, su ropa, las llaves de su casa, su documentación… no sabemos donde están.

Además del triste papeleo habitual en estos casos, nos toca luchar contra el pasotismo y la pasividad de los organismos oficiales que en teoría serían responsables de ello. Hace 4 días que les envié mi último mail reclamando SABER. Para poder descansar, para intentar empezar a cerrar esa herida… Hemos obtenido la NADA por respuesta.

Desde el 23 de Marzo, el día justo en que estábamos enterrando a Carlos no tenemos más noticias de ningún Consulado. Si realmente están realizando tramites al respecto, no tenemos ninguna notificación… Como tampoco la tuvimos del accidente. Fue el amigo que viajaba con él quien, desde su cama del hospital , hizo acopio de fuerzas un día después para llamarnos y decirnos que contactáramos NOSOTROS con las autoridades…. Fui yo la que tuvo que llamar al dichoso hospital de Matanzas en Cuba y después de mucho insistir y gritar conseguí que la tercera persona con la que me pasaron me confirmara que “mi familiar había muerto en el accidente” ¿Y la Embajada?   ¿ Y el Consulado? Si tenemos que esperar a que nos lo comuniquen.. a lo mejor aún estábamos esperando.


Ayer por la tarde asistí a una misa en la Catedral de Lugo en la que rezamos por él. Por si sirve de algo, aunque él ya nunca podrá escucharla…Al salir nos sacudió un vendaval helador y una fuerte lluvia. El cielo también estaba enrabietado. Como yo. Como todos. Lejos de aplacar mi dolor y mi rabia, cada hora que pasa se incrementa más.

 

No entiendo la insensibilidad y falta de empatía de Consulados de ambos países. No entiendo que no entiendan que NECESITAMOS SABER. Que no es humano que tengan a una familia destrozada intentando asumir esa perdida, arreglando papeles y esperando pegados al teléfono que un mail o una llamada nos digan lo que necesitamos saber y cuándo nos van a enviar sus cosas. ¿ O acaso siendo Cuba debemos darlas ya por perdidas como muchos nos aventuramos a pensar?

Pensamos que los organismos oficiales como Embajadas y Consulados están para defender nuestros derechos. Que si viajamos al país que sea, ellos nos “ayudarán” si tenemos la desgracia de que nos pase algo…Pues parece ser que no es así. Sigo pensando lo mismo, y lo mismo que les he comunicado a ellos por escrito… Y si “lamentan” que la familia “lamente” lo que pensamos de ellos, que demuestren que están ahí para algo.

 

No quiero sensacionalismo ni circos. Quienes me conocen saben que no es lo mío precisamente.

Cuando publiqué mi último post, Perdido en el Dolor, lo hice a modo de válvula de escape. Escribir me relaja , y ese día estaba muy indignada y llena de rabia. Como hoy. Como todos los días. Como todos. Salió publicado días mas tarde en La Voz de Galicia un artículo ( Atrapado en Cuba después de morir con el consentimiento de la familia. Porque estábamos desesperados, porque necesitábamos que trajeran a Carlos ya, y estaba dispuesta a todo con tal de conseguirlo.

Tuvo tal repercusión que me contactaron radio y televisión  y hasta del otro lado del charco me escribieron periodistas . Decliné y agradecí las propuestas porque para entonces ya habíamos conseguido que metieran a Carlos en un avión y esa misma noche ( la del martes 21 de marzo ) salía de Cuba, como si fuera una maleta cualquiera, pero sin sus maletas ( paradojas del destino ).

Solo queríamos enterrarlo.

Y ahora solo queremos saber QUÉ PASÓ y DÓNDE ESTÁN SUS COSAS.

Y ya que mis palabras y este blog son mi forma de darle voz a esta trágica situación. Voy a usarlo para ello. A él no nos lo van a devolver vivo, pero necesitamos saber…

Desde el 9 de Marzo vivo una vida paralela. Una vida distinta a la que tenía.

Recuerdo que ese era un día de sentimientos encontrados: estaba contenta ( y estresada ) porque después de muchos meses oscuros por fin tenía nuevos proyectos , y estaba triste porque ese día era el cumpleaños de mi abuela, el primero que pasaba sin poder felicitarla , ya que nos dejó muy pocas horas antes de acabarse 2016.

Pero a las 15.20 mi vida se paró. Y desde entonces vivo en un bucle de mails, teléfono, gestiones administrativas ; de tragar lágrimas y de mucho , mucho dolor.

Como yo , todos los que conocíamos y adorábamos a Carlos: su madre, su hermano, su familia, sus compañeros de trabajo, sus AMIGOS, …. Todos estamos impactados. Y todos recordaremos ese momento en el que en mayor o menor medida “se nos paró” el reloj.

Lamentablemente no somos la única familia que ha pasado y pasará por algo parecido. Lo hablaba con un amigo el otro día, te estremecen estas cosas… pero siempre le pasan a los demás. Pues no. Nos puede pasar a cualquiera. Y cuando las pasas es cuando entiendes en tu propia piel lo que es sentir ese desgarro.

Todos llevamos el dolor a nuestra manera. Yo lo he reconvertido en una cruzada personal. No ya por Carlos, porque su cuerpo ya está enterrado, ya nunca más podré abalanzarme sobre él como siempre hacia, ni le esperaré con carteles de bienvenida en el aeropuerto. Ya no tengo con quien cotillear en nuestro grupo de whatsapp… ya nunca más volveré a salir bien en las fotos… Es por mí. Por su hermano, por todos los que le quisimos. Porque no es justo que quien debe encargarse de la investigación y de dar soporte a la familia no se digne ni en contestar los correos electrónicos.

Nos sentimos abandonados.

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