El cielo amenaza tormenta sobre el claro en medio del bosque en el que se asienta la ermita del San Pedro Fiz. Preocupada e impaciente, una niña pequeña mira con atención y sin comprender, por qué su madre está dando la vuelta a la capilla, de rodillas, ayudada por su padre que la lleva de la mano.No hay nadie más que sea testigo de ese momento…
Parece una historia de tiempos pasados, de otros siglos. Y realmente lo es. Es del siglo pasado. Esa niña pequeña que miraba al cielo y no entendía nada era yo, y la pareja joven que rodeaba la capilla del San Pedro Fiz de ese modo tan peculiar eran mis padres.
Años más tarde comprendí que lo que mi madre hacía era una “ofrenda” al santo.

Han ido pasando los años y, aunque lo de dar la vuelta de rodillas hace mucho que quedó atrás, sí seguimos manteniendo la tradición de ir cada año a visitar la pequeña capilla del San Pedro Fiz. Es más, desde que enfermé, hasta yo me he vuelto devota incondicional del santo.
Para mi, siempre fue un lugar de obligatoria parada en algún momento todos los veranos en el trayecto que une las aldeas de mis padres, Mestre, en Ribeira de Piquín y Sampaio en A Pontenova. Una visita imprescindible en la que siempre será mi carretera favorita, la LU P 4802.
Lamentablemente ahora mi ruta es otra. De la aldea de mi padre al cementerio de Vilaboa a visitar a mi abuela Esther y el resto de mi familia materna. Pero sigue siendo visita obligada, y más desde la penúltima vez que estuve…
Hablaba antes sobre esa devoción heredada de mi madre.
Y es que ella, la heredó de mis abuelos. Mientras me documentaba haciéndole preguntas para escribir este post, me contó una anécdota sobre un hecho cuanto más que curioso que presenciaron mis abuelos maternos en directo.
El ¿milagro? de la campana en el San Pedro Fiz
Ocurrió durante una romería. No cabía todo el mundo dentro de la capilla durante la misa así que mucha gente estaba fuera, entre ellos mis abuelos maternos, Esther y Aquilino. Tal como cuenta mi madre:
“Los abuelos estaban fuera porque no se cabía de gente dentro. De pronto el péndulo de la campana se soltó y cayó desde el campanario al suelo. Y habiendo tanta gente como había alrededor de la capilla, no hizo daño a nadie”
( Mis abuelos hace años que murieron, y ya poca gente de su época quedará viva. Pero si tú que estás leyendo esta anécdota conoces a alguien que también lo viviera o haya escuchado hablar de ello, me encantaría que me lo contaras )
Milagro o no, casualidad o no, es una anécdota bonita y más si fueron testigos mis abuelos.

La Romería
Cada año , el primer domingo de agosto y el día 15 de ese mismo mes se celebra la Romería del San Pedro Fiz ( Vilarmide, A Pontenova, Lugo). Yo tengo un vago recuerdo de haber ido hace muchos años ya.. .Pero un amigo bien informado y con conocimiento de causa me explica que «actualmente la fiesta no ha cambiado demasiado en su esencia. Se peregrina a caballo, andando , en coche o hasta en quad. Se celebra misa y la gente va a comer y beber . Hay una orquesta, se monta el típico bar de todas las fiestas…y , palabras textuales “ te tiras el día comiendo y bebiendo… Típico de Galicia”. No seré yo quien le quite la razón.
Personalmente, me parece un maltrato paisajístico de primer nivel el montón de mesas de madera y bancos corridos que se instalaron hace ya unos años super pegados a la ermita y que parece ser que pertenecen en su mayoría a familias particulares para que ese día puedan instalar allí su cuartel general.. A mí por un lado me parece una idea genial para tener ya tu sitio asegurado para comer pero por el otro, le quita encanto al entorno . Por no hablar del contenedor pegado a una de las paredes de la ermita que lleva años allí como una seta adherido. Pero oye.. es mi opinión. Y hay que adaptarse a los nuevos tiempos aunque no siempre el resultado sea el mejor para el entorno. Quizá si se hubieran puesto unos metros más alejados tampoco hubiera pasado nada como otros muchos que hay. Pero insisto, es mi opinión. Que nadie se ofenda.


El santo
El verano pasado (empecé a escribir este post hace dos años) fui con mis padres a visitar al San Pedro Fiz justo un día antes de la romería. Siempre procuro ir cuando no hay nadie para poder disfrutar en paz del entorno, y ese día coincidió que sí había alguien. Era un señor del que mis padres no recuerdan el nombre pero sí que es da “Casa do Belcho” de Vilarmide ( espero haberlo escrito bien . Si por casualidad me lee, mil gracias por el gesto) que estaba preparando la capilla para el día siguiente. Estaba ya cerrando cuando mi madre le pidió si nos dejaría entrar por favor. Super amable el señor no solo nos dejó pasar si no que, tras poner nuestras velas y nuestra limosna de rigor como siempre, nos ofreció “ponernos al santo”. Yo ni idea de lo que era, pero puestos a probar en esta nueva faceta mía de lanzarme a casi todo, y viendo que mi madre no dudaba, le dijimos que sí.
Y fue para mí toda una experiencia.
Vaya por delante que estoy mucho más sensible desde que me diagnosticaron el cáncer , pero al recitar la oración, de la que no recuerdo nada más que el “libra de la enfermedad”… sentí algo parecido a un escalofrío. Me emocioné igual que me estoy emocionando ahora al recordarlo.
He estado investigando y he sido incapaz de encontrar las palabras exactas que se recitan en este ritual del San Pedro Fiz. Así que, si tú que lees este post las sabes, te agradecería que me las dejaras en comentarios aquí en el blog o en mis redes sociales
Fue uno de los momentazos del verano.

La fuente
Cuando era pequeña , otra cosa que se escapaba de mi entendimiento era la fuente rodeada de pañuelos y cosas que para mi eran extrañas. Bajábamos a la fuente y miraba con atención todas aquellas cosas.
Si bajara hoy teniendo esa edad en un día oscuro o de noche, seguramente saldría corriendo de puro pavor. Ahora , además de entender el significado de todas aquellas ofrendas, me he vuelto mucho más curiosa y, por qué no decirlo, siniestra.
Lo que hace unas décadas eran apenas unos pañuelos, ahora se ha convertido en un bosque de pañuelos y otros objetos, colgados de los árboles.
Aun a riesgo de que se que me pueden llover críticas. En este caso, como en muchos otros, el avance de los tiempos y las redes sociales tienen muchas cosas buenas, pero también hace que se pierda la esencia de muchas cosas.
Pero eso me viene por mi formación de Técnica en Turismo y , porque no reconocerlo, porque soy una nostálgica y una enamorada de los viejos tiempos.
Aun asi, orgullosa de que la gente conozca y sea devota del San Pedro Fiz (yo la primera)



Ultimos apuntes sobre San Pedro Fiz
Para mi el San Pedro Fiz hace años que es un lugar de lo más especial. No se si son los recuerdos, la energía del lugar o la tradición heredada, pero “tengo que ir” o “me falta algo” si no voy cuando voy a Galicia.
Y siempre cuando no hay nadie. Cuando se siente mejor la paz del lugar.
Mientras me documentaba para escribir este post me encontré con una web de lo más interesante, la de la “Asociación de Vecin@s de Vilarmide”(puedes visitarla aquí)
En ella puedes ampliar información sobre este precioso lugar; el Santuario del San Pedro Fiz y otras aldeas de la zona, con fotos antiguas que son una maravilla , ademas de un excelente documento histórico.

Empece a escribir este post hace más de dos años, en abril de 2024.
Es la primera vez que no escribo “del tirón” y por ello también es un post especial, sentía que tenía que terminarlo.Era una deuda pendiente conmigo misma. Lo he ido completando a tramos, en diferentes momentos de estos dos años. Cuando lo empecé no sabía que el cáncer ya había vuelto. Dos años después doy gracias por estar “limpia” aunque con unos cuantos efectos secundarios y muchos controles médicos.
Durante este tiempo, no he dejado de ir a visitar al San Pedro Fiz todas la veces que me he acercado a la Ribeira de Piquín y por supuesto, a A Pontenova.
Nunca puedo entrar porque como he contado más arriba, voy cuando no hay nadie, pero me conformo con dejar mis velas y mirar por la rendija de la puerta, dar una vuelta a la capilla, y depende del día, bajar a la fonte.
Y espero seguir haciéndolo durante muchos años.
No puedo cerrar este post sin la opinión de la protagonista gracias a la que descubrí este maravilloso lugar, mi madre, Argelina Aguirre López, de Casa do Abogado, Sampaio:
“Es un santo q yo le tengo mucha fe y devoción y confianza en las peticiones que le hago, las cumple mas o menos, pero siempre espero q me las cumpla”.
Y aquí mis protagonistas de la pequeña historia que empezaba este post, los padres más maravillosos del mundo, que por suerte para mi, son los míos:
Querido San Pedro Fiz. Nos vemos en unos meses.
Y por fin, «Publicar»