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Historia de una casa de aldea

Escribo estas líneas desde mi refugio favorito. Hoy es un día especial. Estoy en el ecuador de mis vacaciones en Galicia y la casualidad o el destino, o alguna fuerza oculta, ha hecho que precisamente hoy me despierte en Mestre. Mañana, miércoles, es uno de los días más importantes de mi vida. Si leíste mi post de la semana pasada, sabrás que me he embarcado en una nueva aventura profesional que se llama Instinto Humano Comunicación, y apuesto por ella porque se que me va a aportar mucho.

Hoy estoy en el último día de mi vida anterior a  #ih ( así es como mi socio y yo llamamos a nuestro proyecto). Dejo atrás mi etapa anterior

Como te he dicho, hoy extrañamente estoy en Mestre. Desde que he llegado a Galicia, he estado en Lugo, aquí en la Ribeira de Piquín, en la Costa da Morte…y me queda todavía Vigo, Santiago… Pero hoy , justo hoy, estoy aquí.

Mestre. Ribeira de Piquín

Alguna vez te he hablado en el blog de mi prima Maite, para mí es la hermana que no he tenido. Esta mañana me ha enviado un mensaje para preguntarme cómo iban las vacaciones ( estuvimos juntas la semana pasada aquí, en la casa de la familia ) y  al decirle que estaba en la cocina de Mestre me ha preguntado:

“¿ A qué te recuerda?”

Y esas 4 palabras han sido suficientes para dejar lo que estaba haciendo en el pc y abrir una pestaña nueva para escribir ….

«A qué me recuerda estar en la cocina de Mestre… Pues mira Maite, estar aquí me recuerda, sobretodo, a vosotros, a la familia. Y mientas lo escribo créeme que se me escapan las lágrimas al recordar los tiempos en los que todos nos reuníamos alrededor de la mesa. Creo que es la primera vez que me pasa.  Echo de menos aquellos buenos momentos, como los que vivimos la semana pasada de costillada en casa.. Pero sobretodo, echo de menos las grandes ausencias. Aunque estoy segura de que desde donde estén les alegrará ver que aun tenemos esa ilusión por juntarnos.

Recuerdo esas interminables comidas familiares, cuando bajábamos las sillas del cuarto porque no cabíamos todos en el escano alrededor de la cocina, ¡y mira que es grande!

Cuando hacíamos las empanadas y el pan en casa, y ese día era una fiesta.

Cuando con la mínima excusa  montábamos una fiesta a ritmo de gaitas y percusión con botella de anis.

Cuando hacíamos las chulas para la merienda

Cuando éramos pequeñas y nos subíamos en el carro de las vacas para ir a la hierba y pasábamos el día en las Gardiñeiras. Y a la vuelta, volvíamos a veces encima de la hierba.

Nuestras noches de fiesta en fiesta.

Tantas cosas…que podría estar horas y  horas escribiendo en esta cocina.

Me recuerda a los veranos más felices de mi vida.»

Hoy , nos hemos hecho mayores, y la familia cuenta con nuevos miembros, unos en forma de persona ( no sé si contar a Aritz como tal… jeje ) y otros, los más recientes, en forma de gato. 😉

Como todo en la vida, la casa vive también una nueva etapa.

¿Quién le iba a decir a la “Casa do Mendez” de Mestre que un día iba a tener esa cocina invadida de los ordenadores, tablets ,móviles, cámaras de fotos que Alfonso y yo tenemos ahora mismo encima de la mesa? ¿ Y un gato saltarín revolviéndolo todo?

Esta era la casa familiar de mi abuela paterna .Aquí se vino a vivir mi abuelo cuando se casó con mi abuela y aquí nacieron sus cinco hijos.

Desde su fundación, no se cuantos siglos debe de hacer, la primera vez que se cerró fue en Octubre de 2012. Recuerdo esas fechas con mucha tristeza.

Ahora es la casa de veraneo para todos.

Una casa llena de recuerdos y sensaciones para todos y cada uno de los que hemos tenido la suerte de formar parte de su historia.

Esta tiene la suerte de seguir con vida. Me apena mucho ver casas destruidas, comidas por la maleza, abandonadas….. Pienso que con su abandono se pierden los momentos vividos en ellas…  Son hermosas en su decrepitud, pero tristes en su recuerdo.

Espero que este siga siendo mi refugio el resto de mi vida.

( Este post fue escrito la mañana del martes 2 de Septiembre de 2014 )

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Monica Castelao

Monica Castelao

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